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Rigor clínico, investigación y dermatología hospitalaria

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La inversión en I+D+i del sector de tecnología sanitaria alcanza los 344 millones anuales

344 millones de euros al año. Las compañías de Tecnología Sanitaria en España invierten esa cifra en I+D+i, según el informe presentado por Fenin en el Seminario de Periodistas 2026 celebrado en Córdoba.

La inversión en I+D+i del sector de tecnología sanitaria alcanza los 344 millones anuales

La cifra sitúa al sector con una intensidad del 7% sobre facturación, la más alta entre los sectores industriales del país, y abre un debate incómodo: innovación puntera fuera del hospital, asistencia pública con plantillas tensionadas dentro.

El dato y lo que esconde

El informe de Fenin, desgranado por su secretario general Pablo Crespo, recoge un crecimiento del 94% en solicitudes de patentes en la última década: de 86 en 2016 a 167 en 2025, máximo histórico. España capta el 21,8% de los fondos europeos destinados a tecnologías sanitarias. El 85% de las empresas del sector dispone de departamento de I+D+i y el 38% cuenta con centro propio en territorio nacional. Existen 71 spin-offs vinculadas a tecnologías sanitarias, el 84% del total promovido por institutos de investigación sanitaria.

El ecosistema innova. La pregunta es si el sistema absorbe esa innovación.

Capacidad científica, cuello de botella administrativo

Las áreas con mayor especialización coinciden con los retos sanitarios prioritarios: oncología, neurociencias, enfermedades infecciosas, medicina personalizada, inteligencia artificial, salud digital, bioingeniería y fotónica. La industria aporta más de 6.000 millones de euros al PIB nacional. Crespo advierte que el marco normativo vigente frena la competitividad y exige dos medidas concretas: la indexación de los contratos públicos sanitarios y la incorporación ágil de la innovación al sistema.

Aquí está el contraste clínico. Mientras el sector bate récords en patentes y capta uno de cada cinco euros europeos, la incorporación de esa tecnología al SNS depende de decisiones presupuestarias y regulatorias que no avanzan al mismo ritmo. El resultado es un desfase conocido por cualquier facultativo: dispositivos aprobados, evidencia disponible, y acceso real pendiente de un comité de contratación o de una subasta autonómica.

Qué vigilar desde la consulta y desde la gerencia

Para el profesional sanitario, tres elementos merecen seguimiento inmediato:

  • Licitaciones y compra pública. Si el contrato público no se indexa, la innovación llega tarde y más cara. Conviene revisar los pliegos autonómicos y las fechas de renovación de equipos.
  • Ensayos y centros de referencia. El 38% de empresas con centro de I+D en España abre puertas a estudios en red. Identificar qué centros participan en cada área terapéutica acelera el acceso de pacientes a terapias nuevas.
  • Adopción de IA y salud digital. Las patentes en estas áreas crecen sin un marco homogéneo de validación clínica. Exigir evidencia antes de implementar herramientas digitales no es cautela, es higiene profesional.

La tecnología sanitaria española compite con los mejores. El sistema sanitario, de momento, no corre a la misma velocidad. Sin indexación ni vía rápida de adopción, los 344 millones de euros seguirán generando patentes brillantes y pacientes esperando.