Estrategias de comunicación sanitaria para combatir la desinformación y proteger al paciente
Según Médicos y Pacientes, el XIX Congreso de Responsables de Comunicación de Colegios de Médicos arrancó en Tarragona con una premisa clínica: los bulos sanitarios retrasan diagnósticos, inducen…

Según Médicos y Pacientes, el XIX Congreso de Responsables de Comunicación de Colegios de Médicos arrancó en Tarragona con una premisa clínica: los bulos sanitarios retrasan diagnósticos, inducen decisiones erróneas y pueden comprometer la vida del paciente. Más de un centenar de responsables de comunicación de los colegios médicos de toda España, junto a miembros de juntas directivas, trabajan durante dos días en revertir ese daño desde la comunicación institucional.
La comunicación como función de gobierno
El presidente del Colegio de Médicos de Tarragona, Sergi Boada, defendió en la inauguración que la comunicación "acompaña a la toma de decisiones" y resulta "útil para reforzar la relación con los colegiados". Planteó que no se trata de un añadido al final del proceso, sino de una función intrínseca a cada decisión institucional: qué prioridades se defienden, qué papel se asume ante la sociedad y qué tipo de relación se construye con los profesionales representados. Para Boada, "hay que entender la comunicación como una parte de la gobernanza institucional".
Subrayó que los colegios representan a una profesión con enorme impacto social y que esa condición eleva la exigencia. Recordó además que las instituciones colegiales defienden a la profesión médica, a las instituciones y a la ciudadanía, lo que convierte la comunicación en un eje transversal, no decorativo. Cerró con una idea clara: situar la comunicación en el centro de la gobernanza.
La mesa inaugural la completaron la vicepresidenta primera de la Organización Médica Colegial (OMC), Rosa Arroyo, y el concejal de deportes, turismo deportivo y salud del Ayuntamiento de Tarragona, Mario Soler.
El bulo como problema clínico, no solo reputacional
Rosa Arroyo, vicepresidenta primera de la OMC, enmarcó el congreso en un problema operativo y cuantificable: la proliferación de bulos y la necesidad de que los colegios actúen como fuente fiable de información. Arroyo sostuvo que las consecuencias de los bulos en salud pueden ser especialmente graves, con retrasos de diagnósticos y de tratamientos eficaces, y con pacientes que adoptan decisiones erróneas que comprometen su vida.
Puso en valor el papel de los profesionales de la comunicación en los colegios médicos para trasladar información rigurosa a la ciudadanía y contribuir a la defensa de la salud pública. Y defendió que los colegios deben garantizar la calidad de los servicios de sus colegiados y actuar como fuente fiable en un contexto saturado de ruido.
El congreso se consolida así como espacio de referencia para el intercambio de experiencias y la puesta en común de estrategias al servicio de la profesión y de la sociedad. El reto operativo es concreto: traducir ese consenso en mensajes que lleguen antes y mejor que la pseudociencia a la consulta, al hospital y a la farmacia comunitaria. La confianza, en este terreno, no se decreta: se construye con evidencia, coherencia y continuidad.