Pedro Sánchez blinda la sanidad pública frente a los intentos de privatización
454.650 menores atendidos en nueve meses. Cien euros por niño para gafas o lentillas. Esos son los datos crudos del Plan Veo que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presentó este lunes en su segunda fase, según la agencia EFE.

El anuncio llegó con un aviso político: el Ejecutivo no va a tolerar que la sanidad pública «se desmantele» ni que el patrimonio común «acabe en el bolsillo de unos pocos».
La arquitectura del Plan Veo
La ayuda cubre a menores de 16 años y se gestiona a través de 7.803 establecimientos de óptica adheridos, el 74,1 % del total nacional, con 13.600 profesionales de óptica-optometría en el dispositivo, según datos del Ministerio de Sanidad. El grueso del gasto se ha concentrado en gafas con lente graduada (89,1 %); las lentillas apenas representan el 12,2 %. Por género, las chicas suman el 56,3 % de los beneficiarios. Por edad, el grupo mayoritario es el de 12-16 años (55,1 %), seguido del de 6-11 (39,3 %) y el de cinco años o menos (5,6 %).
Mapa clínico y brecha territorial
El perfil de los usuarios dibuja un patrón de patología visual prevalente: astigmatismo en el 75 % de los casos, miopía en el 53,4 % e hipermetropía en el 42,7 %. Los problemas de refracción con mayor impacto funcional —ambliopía, anisometropía y estrabismo— aparecen en torno al 1 %. La mayoría accede al plan a través del óptico-optometrista (76,6 %); el 14,2 % lo hace por un oftalmólogo público y el 9,2 % por el circuito privado.
Por comunidades, Andalucía concentra el mayor número de expedientes (91.476), seguida de Cataluña (74.834) y la Comunidad de Madrid (64.096). Sánchez enmarcó la iniciativa en un incremento sostenido de la inversión en salud durante los últimos ocho años, con nuevos cribados neonatales y la recuperación de la sanidad universal. El Ejecutivo recordó que más de 700.000 menores en España sufren pobreza visual y que uno de cada tres niños con malos resultados académicos podría tener un problema visual no diagnosticado. La ministra de Sanidad, Mónica García, acompañó el anuncio con una campaña ligada al personaje Manolito Gafotas para coincidir con el inicio del curso escolar.
La pregunta clínica queda sobre la mesa: cien euros cubren una primera corrección, pero no un seguimiento continuado de la refracción en edad escolar. Sin protocolos claros de derivación al oftalmólogo público, el plan puede aliviar el bolsillo familiar sin cerrar la brecha de detección precoz. El Ministerio tendrá que enseñar datos de adherencia clínica, no solo de adherencia comercial, para demostrar que la medida va más allá del descuento puntual.