Desafíos críticos para la coordinación asistencial en el Sistema Nacional de Salud según SESPAS 2026
La Escuela Andaluza de Salud Pública ha hecho público el informe SESPAS 2026 sobre barreras y desafíos de la coordinación asistencial en el Sistema Nacional de Salud.

El diagnóstico crudo de SESPAS 2026
Tres obstáculos críticos sobresalen del análisis: la debilidad estructural de la atención primaria, los problemas de gobernanza de las organizaciones sanitarias y la insuficiencia de recursos para atención domiciliaria, sociosanitaria y cuidados de larga duración. El trabajo no se queda en la descripción: busca las causas-raíz que sostienen el problema y propone claves concretas de avance. El enfoque es quirúrgico: diseccionar primero, tratar después.
Dónde se rompe la cadena
El informe recorre tres planos. El primero aborda los problemas de coordinación comunes a cualquier organización que gestiona complejidad y volumen. El segundo profundiza en las barreras específicas del ámbito sanitario, con foco en la fractura histórica entre atención primaria y hospitalaria, donde el paciente ambulante pierde continuidad en cada transición. El tercero pone el acento en la coordinación sociosanitaria, el terreno donde el paciente crónico complejo y la persona dependiente caen entre dos sistemas que no se hablan y donde las familias absorben lo que la red pública no llega a cubrir. La primaria llega erosionada por la presión asistencial, los cupos sobrecargados y una capacidad resolutiva cada vez más limitada. La gobernanza muestra rigideces administrativas y políticas internas que frenan respuestas ágiles. Y los cuidados de larga duración carecen de estructura suficiente para sostener a pacientes, familias y profesionales.
Lo que toca mover en la trinchera
SESPAS recalca un punto incómodo: sin compromiso ético del profesionalismo sanitario, ningún ajuste técnico sostendrá el cambio. La calidad de la atención exige coordinación entre niveles, y esta solo se sostiene sobre valores compartidos. En paralelo, el Ministerio de Sanidad ha ampliado a quince unidades docentes el proyecto piloto para auditar la formación MIR, con más protagonismo para los tutores y evaluación estandarizada de la calidad formativa en el SNS. Son dos avisos simultáneos al sistema: falla al coordinarse y debe revisar cómo forma a quienes lo sostienen. La conclusión es incómoda pero nítida: sin primaria reforzada, gobernanza flexible y recursos sociosanitarios dignos, la coordinación seguirá siendo eslogan en los documentos estratégicos y agujero negro en la consulta diaria. El próximo ciclo presupuestario y los planes autonómicos de salud serán la prueba de fuego.